7 CURIOSIDADES DE LOS GATOS

Sabemos que te gustan los gatos, es por eso que estas aquí, muy seguramente vives con uno o has vivido con uno, o incluso dos y como no, si es un animal biológicamente complejo y sociológicamente fascinante. Todo lo que se ha dicho y escrito de los gatos no explica ni explicará todo lo que nos fascina de estos animales.  Sabemos que tienes muchas curiosidades sobre tu felino, aquí te mostraremos algunas otras:

 

 

  1. El gato se parece al vampiro:

Refleja tu gato en un espejo y veras que él no se reconocerá, nunca reaccionará ante la imagen que le devuelve el espejo. Es como el vampiro, pero al revés: el vampiro no se refleja, y el gato no percibe el reflejo. Por mucho que lo intentes, el animal preferirá mirar el suelo, o las musarañas, antes que contemplarse como Narciso en el charco. ¿Por qué ocurre esto? Ocurre porque al espejo le falta algo que el gato necesita para reaccionar frente a él como si se tratara de un ser vivo: el olor.

  1. Cosas que un gato no puede comer

Tu gato podrá jugar con una aceituna que se te haya caído accidentalmente al suelo, pero no se la comerá. Pero si le encantará, que le cortes unas tiras de ternera o pollo recién hechos, sobre todo si la carne está todavía caliente (el gato no disfruta la comida fría, pues son muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura) lo que más detestan los gatos son los cítricos (odian los limones y las naranjas) y no pueden disfrutar de cosas dulces ya que su sentido del gusto no las reconoce. Más en particular, el peor alimento que se le puedes ofrecer a un gato es el chocolate: siempre les sienta mal.

  1. Los gatos no confían ni en su sombra

Los instintos son fuertes en los gatos, compruébalo intentado hacer convivir pájaros y gatos ellos nunca verán al canario como un elemento más de la casa (su casa), sino como una posible presa. Hay instintos que se conservan, como el de la supervivencia. Si te fijas generalmente el gato duerme con la espalda recostada contra una superficie densa (el cabezal de la cama, tu pierna, el respaldo del sofá). Esto es para evitar que algún enemigo le pueda atacar por detrás.

 

 

  1. Si le rompes la rutina se enfermera

El gato es un animal de rituales: hace siempre lo mismo a la misma hora, día tras días. Sus horas locas, que suelen ser a las seis de la mañana y a las ocho de la noche, las dedica a corretear por el pasillo como si estuviera persiguiendo sombras. Se te planta delante con el espinazo erizado y las orejas de punta. Sus horas de comer son sagradas. Suele hacer sus necesidades como un reloj. Hay una hora de dormir y otra de pasear. Ahora intenta romperle esas rutinas, retírale el cubo de las cacas, cámbiale la comida, despiértale mientras está en lo más profundo de su sueño: si las costumbres cambian, es probable que el gato enferme.

  1. El gato no se moja al beber agua

Los gatos no se mojan al beber agua a menos que lo hagan con la pata claro está a casi todos los gatos les encanta llevarse el agua a la boca tras remojar la pata en el tazón de agua. Según varios estudios, esto sucede porque bien no les gusta la forma del recipiente, o porque les provoca más diversión llevársela con las garras, el deslizamiento y el goteo del agua les hace gracia, pero no les agrada que tú los mojes cuando beben con la lengua, hay que fijarse en cómo la mojan: jamás hunden la lengua en el agua, sino que la curvan para obtener el agua y llevarla directamente de la superficie superior a la boca. Jamás se mojan la barbilla.

  1. El gato no es tonto solo es olvidadizo

Hay estudios científicos que aseguran que el cerebro de los gatos está más evolucionado que el del perro y que incluso su división para reconocer las emociones es muy parecida a la del cerebro humano. Pero la memoria a corto plazo del gato es realmente breve: no llega a más de 10 minutos (además, es hipermétrope, a menos de 15 centímetros ven las cosas borrosas). Pero tiene otros mecanismos memorísticos basados en el oído, el olfato y el instinto, razón por la cual lo importante siempre lo recuerdan: dónde está la comida y el lugar más blando y caliente de la casa.

  1. Practican saltos olímpicos

Los gatos tienen una extraordinaria potencia en el salto: pueden elevarse hasta siete veces por encima de su altura (a cuatro patas), la capacidad que tiene el felino para dar botes es asombrosa. Y además disfrutan con el ejercicio, razón por la cual los parques de atracciones domésticos para gatos son tan populares. Luego está el tema de las caídas: excepto cuando se les lanza desde alturas muy bajas (casi a ras de suelo), el gato siempre tiene una rápida capacidad de reacción para darse la vuelta en el aire y aterrizar sobre las cuatro pezuñas. Con 20 centímetros, que es su propia altura, le basta.

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